“Cuando hubo pasado el choque de lo increíble, cuando fuimos capaces de
convencernos que estábamos en guerra, nuestro instinto vital volvió por sus
fueros.”
Quién sabe por qué, quiso un 18 de Julio que nuevamente entendamos a Chaim Waizman a través del dolor…
Quién sabe por qué, quiso un 18 de Julio que nuevamente entendamos a Chaim Waizman a través del dolor…
Éramos apenas pequeños niños cuando
el terror llamó nuevamente a nuestra puerta. Sin embargo, y sin entenderlo,
hicimos propio y parte de nuestras vidas las consecuencias de las acciones de
individuos aún impunes, que según entendieron, habían sido llamados divinamente
para poner fin a la vida de 85 seres humanos.
No es posible por más intento que
se quiera hacer, comprender los códigos morales (si es que los hay) de seres
que prefieren inmolarse antes de sentarse alrededor de una mesa y hablar, y
pensar y pensar y volver a hablar hasta que sea necesario, para lograr convenir
una visión común. Los aquí presentes (en este planeta) tenemos la responsabilidad, de aquí en
adelante, de convertirnos en educadores, porque quien aquí se encuentra es
aquel que comprendió y comparte las maneras civilizadas de resolver los conflictos.
El ataque perpetrado contra la Asociación Mutual Israelita Argentina aquel 18
de Julio de 1994 nos confirma que el antisionismo es simplemente un disfraz del
antisemitismo; o sino que alguien nos explique lo sucedido.
No quiero dejar de trasladar el enfático
rechazo hacia las ideologías basadas en la intolerancia y en aquellos que las
promueven, porque sin darnos cuenta son ellas quienes pasan a nuestro lado y
sin permiso invaden nuestra realidad. No solamente lo ocurrido hace 70 años tuvo
la intención de destruir al judaísmo y a la República Argentina, sino la indiferencia que gran parte del
mundo demostró, y ello nos convierte en responsables por nuestro prójimo, por
los actos de barbarie y la discriminación de HOY EN DÍA.
Cuántas lágrimas han de tener que
derramarse para entender que somos responsables el uno por el otro, porque de
la historia hemos aprendido el hermoso valor de la hermandad. Eso es palmario
en el salmo 133 cuando reza: “Hine ma tov
u ma Nahim shebet ajim gam iajad”, “Mirad que bueno y cuan lindo es
sentarse los hermanos todos juntos”… es aquí cuando resaltamos la importancia
de TODOS y cada uno de nuestros hermanos.
Desde aquí a los hermanos ciudadanos argentinos, nuestro más profundo pesar.
¡Que no sepan más de dolor!
¡Que no sepan más de dolor!
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