
Sin ningún lugar a duda, siempre salimos perdiendo. Podremos ser el débil o parecer ser el fuerte, podemos ocupar o ser ocupados, también podemos entrar a los territorios para proteger a los que están de nuestro lado y aun así seguiremos siendo catalogados como los malos de la película.
La realidad actual no se muestra nada favorable al pueblo judío en general, propongo no pensar en los hechos que se titulan “menores” (no expreso así que sean menos importantes) sino que su repercusión es menor en cuanto al vandalismo que sufrimos ya sea desde grafitis que muestran el odio hacia nuestro querido estado hasta un insulto degradante.
Lo que traigo a pensar aquí es la situación que se vive y se late en el seno de las naciones democráticas (ONU) y sus respectivos foros vinculados a la participación y los discursos del presidente de la Republica Islámica de Irán, Mahmoud Ahmadineyad, el cual repetitivamente niega la existencia de la Shoa y intenta atacar la memoria del pueblo judío.
Este presidente yendo un poco más a fondo de la situación iraní se ha convertido en una marioneta del fundamentalismo Islámico que oculta su presidencia. Las verdaderas decisiones acerca de lo que se dice o se hace son autoritarias al nivel de que es una persona sola la que las toma, el Ayatolá Ali Khamenei. Varios titulares han denominado las elecciones iraníes como un elemento totalmente democrático, lamento decirles que conociendo los resultados y las manipulaciones que ha tenido el llamado a voto popular, logro que este hecho se convirtiera en una mentira hacia el pueblo iraní que busca cambiar la realidad que proyecta el actual presidente.
Desde los más profundo lamento este hecho que perjudica al pueblo iraní buscador de libertad, de democracia. Soy una persona perteneciente al Movimiento Habonim Dror, he sido educado con los mejores valores humanos de solidaridad y respeto al prójimo, y con estos sucesos me sumo a la revolución que lleva el pueblo iraní en contra del autoritarismo.
Somos sin duda un pueblo muy fuerte, pero se necesita ser aun más humilde si se quiere persistir más que el “enemigo” y todavía más fuerte si el futuro queremos construirlo convirtiendo al “enemigo” en nuestro compañero de anhelos.
Guille, muchísima suerte con este nuevo emprendimiento que promete!! Nos seguimos leyendo. Marcelo K.
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